
Salir a conquistar el mundo después de un divorcio es una tarea de armas tomar. Y mucho más que eso, el primer encuentro sexual después de haber convivido con la misma persona durante años. Sí, es un tema complejo en el que se necesitan romper las barreras de las costumbres y volver a conocerse a uno mismo.
Para la médica sexóloga Elsa Astolfi “no hay una receta porque las situaciones pueden ser muy diferentes según la edad que se tenga en el momento de la separación, si la experiencia previa de pareja fue positiva o no, y si hay hijos. Además, las expectativas que cada uno puede tener para el ‘después’, también son muy personales”.
Si fue el otro quien decidió ponerle fin a la relación, la cuota de sufrimiento puede ser más grande o, también, un alivio. “Lo importante es tener la certeza de que haberse divorciado fue lo correcto”, asegura Marta Rajtman, sexóloga de la Sociedad Argentina de Sexualidad Humana. Hay distintos tipos de vínculos dentro del matrimonio que pueden ser más o menos dependientes y con mucho o poco tiempo de permanencia. En general, “los más jóvenes suelen tener menos restricciones. Hay menos vergüenza y menos juicio sobre el propio cuerpo, más soltura para encarar el primer encuentro sexual en esta nueva etapa”, continúa Rajtman.
Sin embargo, y más allá de la edad, la fidelidad a uno mismo es un factor clave en este maremoto de cambios que trae la separación. No hay que hacer lo que uno no tiene ganas de hacer y saber afrontar el costo que genere ser fiel a uno mismo. Se trata de volver a conocernos en soledad y observar qué es nuestro y qué era del otro, qué nos pasa, qué sentimos. “Al principio, uno padece la soledad, después la tolera y por último la disfruta”, asegura Rajtman. “Todos deberíamos aprender a estar solos y sentirnos bien con nosotros mismos para poder estar bien con otros y no crear dependencias en nuestras relaciones”, afirma Astolfi.
“Se pueden llenar los espacios vacíos con salidas con amigos y situaciones gratificantes, pero va a existir un momento del día en el que uno va a estar solo y eso también es necesario para hacer el duelo. El duelo es una instancia que necesitamos superar y que puede durar un año o un año y medio –explica Rajtman–. Siempre recomiendo la terapia y la sociabilización, pero también hay que hacerse cargo de la situación del divorcio y comportarse como adulto”. Así, sostiene, el primer encuentro fluirá.
Para enfrentar los cambios y encarar nuevamente una relación, Astolfi recomienda: “Una actitud positiva, con alegría y, sobre todo, sin miedo. El miedo al cambio es el miedo a lo desconocido cuando muchas veces eso desconocido puede ser lo mejor que nos puede pasar”. Y continúa: “Aunque parezcan externas, las barreras las ponemos nosotros mismos y sólo nosotros las podemos eliminar, a veces con la ayuda de la psicoterapia”.
Por eso, lo importante ya desde la primera cita es ver nuestro deseo. Y no es necesario someterse ya que “si el otro no entiende, es un problema del otro. Por eso, es tan importante la confianza que promueve el disfrute”, agrega Rajtman.
Si no se pierden las instancias de respeto a uno mismo, este reencuentro sexual –pero con otra pareja– puede ser muy divertido. “Es clave establecer una relación de confianza con el otro y disfrutar –insiste Rajtman–. Ser suaves y tiernos, tener un encuentro tranquilo para generar suavidad en el otro también y tomarse el tiempo necesario”. La especialista aclara que “no es necesario lanzarse al sexo en el primer encuentro. Se pueden tener varios encuentros antes y disfrutar de esa etapa”.
Para Astolfi, “lo mejor es ser lo más naturales posible, no intentar dar una “imagen” o ser alguien que uno no es y disponerse a pasar un buen momento sin la expectativa de formar pareja inmediatamente”. El escritor Pierre De Ronsard decía: “Vive, creemelo, no esperes a mañana, toma desde hoy las rosas de la vida”..




